ECOLOGÍA
MICROBIANA
El ecosistema no es simplemente la suma del espacio
físico y de los seres vivos que lo habitan (incluida la materia orgánica en
descomposición), sino que incluye también las relaciones que se establecen
entre ellos.
La influencia mutua entre las condiciones del ambiente y los seres
vivos, hace posible las transformaciones de la materia y de la energía que
mantienen al ecosistema en funcionamiento.
En este concepto se incluyen las
relaciones de simbiosis y mutualismo y más ampliamente las relaciones tróficas,
las redes tróficas, el ciclo de la materia y el flujo de la energía.
El empleo de microrganismos de control fitosanitario, entomopatogenos y
fijadores de nutrientes, hacen parte de un proceso de interacción del modelo
MSI que facilitan el desarrollo de una
agricultura sustentable.
La alternativa de la agricultura sustentable a partir de la transferencia tecnológica del modelo suelo inteligente se
plantea como un aporte a la organización económica y social, aunque requiere
una participación activa de los agricultores y un conocimiento sobre el
funcionamiento del ecosistema palmero.
El suelo constituye un sistema complejo que alberga
una gran riqueza de microorganismos, los cuales establecen relaciones muy
variadas y contribuyen a conformar las características propias del suelo,
participando en los ciclos del carbono, nitrógeno, oxígeno, azufre, fósforo,
hierro y otros metales; aportando a la fertilidad del suelo y a la degradación
de compuestos xenobióticos. Además el crecimiento y productividad de las
plantas está condicionado por una amplia gama de microorganismos que viven en
el suelo, alrededor de las raíces. Dentro del amplio grupo de microorganismos
beneficiosos para cultivos agrícolas, se pueden diferenciar entre:
- Las promotoras de crecimiento que aportan fitohormonas (PGPB)
- Los que solubilizan o incrementan la
absorción de nutrientes, aumentando la fertilidad del suelo y estimulando
el crecimiento vegetal,
- Los que protegen a la planta y
evitan el ataque de patógenos
- Las bacterias de vida libre o
simbiótica que fijan nitrógeno.
- Los desdobladores de materia orgánica
- Las bacterias y hongos entomopatogenos
Dentro de las bacterias promotoras de crecimiento
(PGPB = Plant Growth Promotion Bacterial) las rizobacterias son las más
comunes. Estas bacterias favorecen la fijación biológica de nitrógeno,
sintetizan diversas fitohormonas y mejoran la absorción de agua y minerales del
suelo; algunas especies microbianas son capaces de inhibir microorganismos
patógenos.
Un numeroso grupo de bacterias y hongos reacciona de
forma antagónica con ciertos microorganismos, que actúan como control biológico
de patógenos vegetales. Entre los más importantes se pueden citar a los hongos
de los géneros Gliocladium y Trichoderma y penicillium y bacterias como
Pseudomonas, Bacillus, Burkordelia entre
otras.
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