MODELO SUELO INTELIGENTE (MSI)
tiene
como objetivo coadyuvar en la recuperación y reactivación del suelo
agrícola, manteniendo el equilibrio ecológico mediante la aplicación metódica de un pool de microorganismos, (bacterias y hongos) buscando recuperar los
suelos, que a causa del modelo agronómico convencional
poco a poco se han ido saturando y han
desmejorado la disponibilidad de nutrientes, modificando el pH y evitando que los iones sean
absorbidos por las plantas.
La
multifuncionalidad de los microorganismos en los sistemas agrícolas, se expresa
de acuerdo a una serie de factores bióticos, como la competencia con otros
microorganismos, la composición biológica del suelo, el reconocimiento planta
microorganismo y viceversa. Igualmente, factores abióticos, como la
climatología, las características físicas y químicas del suelo, que influyen
directamente en el tipo de interacción de estos organismos y la expresión de
los efectos benéficos determinantes en el desarrollo de las especies vegetales.
Existe
una amplia gama de interrelaciones entre especies de microorganismos en los
ecosistemas, tales como sinérgicas, antagónicas, de competencia física y
bioquímica, moduladas por múltiples y complejos factores bióticos y abióticos.
En
este modelo (MSI) se utilizan microorganismos, específicamente funcionales,
como fijadores de nitrógeno, solubilizadores de fosfatos, potasio, calcio y
promotores del crecimiento vegetal, además bio controladores, bacterias y hongos entomopatogenos así como inhibidores de
enzimas; estos normalmente, compiten por espacio y por nutrientes. Las
asociaciones entre los microorganismos inciden en la interacción suelo planta
que repercuten de forma directa, en el crecimiento y en el desarrollo de las
especies vegetales.
Los
microorganismos del suelo requieren condiciones específicas para avanzar y en este caso el exceso de sales
y minerales expuestos
en los suelos de vocación
agrícola facilitan su subsistencia proporcionando fuente de energía y
dinamizando su reproducción; en la
búsqueda por el respeto de los hábitats naturales y la conservación de
la biodiversidad, así como la rehabilitación
del suelo. Este modelo (MSI) propende por
establecer de manera conjunta el
principio de biorremediación;
demostrando que su funcionalidad permite
el equilibrio y dinamiza la nutrición de
las plantas toda vez que cuando esto ocurre las características físicas de ellas se refleja de
manera evidente, mejorando la
comprensión de la fertilidad inherente de la tierra como base de la
productividad y salud de los cultivos; así como el desarrollo de estrategias
agrícolas mejoradas.
Es
difícil predecir el resultado de las interacciones entre plantas y
microorganismos benéficos del suelo y, más aún, entre las especies de
microorganismos; no obstante, las comunidades microbianas asociadas con el
sistema de raíces, se considera que desempeñan un papel clave en el desarrollo
de prácticas agrícolas sostenibles ya que
los microorganismos interactúan con los minerales que se encuentran depositados en el suelo, consumiéndolos y desdoblando estos en enzimas y aminoácidos, reduciendo
estos en agua y CO2
que se comportan como alimento a
las plantas y apoyando la fotosíntesis; coadyuvando de manera inmediata en la nutrición y ofertando
la oportunidad para que la
planta siga su proceso metabólico de manera natural.
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