MATERIA ORGÁNICA Y SUELO.
La mayor parte de la materia orgánica (SOM) de los
suelos es de origen vegetal. Sin embargo, la biomasa bacteriana y en especial
la procedente de sus paredes celulares desempeñan un rol esencial, acumulándose
en cantidades considerables en el suelo, siendo no solo esencial en la formación
de los agregados del suelo, sino en el almacenamiento de carbono.
Buena parte de los restos vegetales (los más fáciles
de metabolizar) son asimilados por las comunidades microbianas del suelo
pasando a formar parte de su biomasa. Más de un 40% de la biomasa se transforma
en sustancias húmicas resistentes a la mineralización.
Al morir los microorganismos por la falta de humedad, los
fragmentos nanométricos de estas paredes bacterianas se acumulan en el medio edáfico.
En tal proceso intervienen los péptidos y
proteínas del citoplasma celular, que persisten en mayor cantidad en el
suelo agrícola. Cuando los fragmentos de estas paredes celulares bacterianas se
secan, pueden perder sus propiedades de goma cementante, endureciéndose como el
vidrio.
Si con posterioridad el suelo se humedece de nuevo, estos fragmentos no
podrán humectarse simultáneamente, aunque intervengan otras bacterias,
requisito necesario para su mineralización, perdiendo la estabilización de
compuestos de carbono que deben ser fácilmente degradables.
La aplicación
de microorganismos descomponedores de celulosa y otros que bio degradan materia orgánica en el modelo
suelo inteligente (MSI), son esenciales en la componenda de
rehacer el suelo y aportar materia orgánica como cobertura a partir de
los residuos de cosecha en cada plantación.
Además la actividad microbiana aumenta la materia
orgánica de origen bacteriano en los suelos, así como de su papel en la
estructura de los ecosistemas edáficos, fertilidad y secuestro de carbono
atmosférico.
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