UTILIZACIÓN DE HONGOS
Y BACTERIAS EN LA AGRICULTURA
La agricultura es inherente a la fotosíntesis para
mantener las plantas verdes.
En la
actualidad la agricultura tiene poca eficiencia en la productividad por
causa de
una baja tasa microbiológica en
el suelo; esto influye en la bajísima capacidad que tienen los
suelos para desdoblar el alimento por falta
de actividad microbiana y ello no
permite aprovechar la energía solar por parte de las plantas.
La inactividad
microbiológica de los suelos no facilita la capacidad
de intercambio catiónico en estos
y por ende su baja eficiencia
fotosintética, evitando el desarrollo normal de los cloroplastos que no pueden
aumentarse de manera considerable. Esto significa que la capacidad de
producción de biomasa se encuentra limitada, aun así apliquemos abonos sintéticos.
Así la mejor manera de incrementar la producción de
biomasa de una planta
es mediante la nutrición
constante y la utilización de la luz visible, la cual
puede ser aprovechada por las plantas en
el incremento de biomasa y por ende su
mejor rendimiento energético traducido a
fruta de mejor color, peso y tamaño.
En este caso
con la implementación y aplicación de
las masas microbianas en el suelo facilitan
que se recicle la energía orgánica contenida en los residuos de fertilizantes
y de las plantas y animales a través de
la utilización directa de las moléculas orgánicas propiciadas a las plantas por el incremento masivo de
microorganismos en el suelo, causando una gran dinámica en el aporte y desdoble
de nutrientes y oligoelementos.
Los microorganismos pueden descomponer también materia
orgánica liberando compuestos complejos
como aminoácidos que son usados por las plantas. Esto incrementa la eficiencia
de la materia orgánica en la producción
de cultivos. Así el factor clave para incrementar el rendimiento de los
cultivos con este procedimiento es la
disponibilidad de residuales químicos y de materia orgánica que serán aprovechados
por la energía solar y la presencia de los
hongos y bacterias para
descomponer estos materiales. Todo ello incrementa la eficiencia productiva
de la
plantación.
Este modelo en principio está fundamentado en una técnica de
biorrecuperación adaptado para el
sector agrícola, supone un concepto
relativamente nuevo, atendiendo las regulaciones y legislaciones relativas
al medio ambiente que fomentan
la conservación de las fuentes
hídricas y la naturaleza.
Normalmente los
compuestos orgánicos fácilmente
biodegradables y que no son tóxicos, son
oxidados fácilmente por los microorganismos del suelo, la gran cantidad de nutrientes que se
encuentran estancados en el suelo son el sustento o materia , prima ideal para que los hongos
y bacterias crezcan, se
desarrollen y produzcan las interacciones suficientes para que la
actividad bioquímica del suelo se fortaleza de manera efectiva en plácemes para la nutrición de la planta.
Los
compuestos apolares suelen ser
hidrófugos y tienden a concentrarse en
la materia orgánica que se encuentra en el terreno,
teniendo menos movilidad en el terreno,
por ello la solubilidad que producen los microorganismos a
estos minerales saturados generan
un modelo llamado biorrecuperación, por lo que
los nutrientes saturados se
disuelvan en el proceso de
transformación.
TRATAMIENTO IN SITU
La
bioaportación de masa
microbiana en el modelo suelo
inteligente no siempre acaba en mineralización, el cambio de la estructura molecular de los suelos
puede llevar a la obtención de productos diferentes; pero sí precisa distribuir
oxígeno a partir del aprovechamiento de
los nutrientes que se
encuentran en el suelo, al ser desdoblados por estos.{
En algunos casos
la población microbiana
autóctona está muy menguada o no es la
adecuada en términos de especies
existentes o en su defecto los
patógenos son superiores a los
que ejercen control. Los microorganismos transforman minerales mediante reacciones metabólicas, así sean orgánicos o inorgánicos
y además se generan reacciones de
óxido-reducción, procesos de adsorción e intercambio de iones y reacciones de
quelación, así como formación de
complejos nutricionales vinculados a
enzimas extracelulares y transportados a través de la membrana
celular.
La fase de
crecimiento exponencial generalmente sigue a la
aclimatación de los nutrientes que son usados para construir o sintetizar nuevo material celular.
Inicialmente, la
cantidad de masa microbiana proporcionada se empieza a incrementar de manera proporcional mensurablemente; el
periodo corto entre el crecimiento cero y el verdadero incremento se denomina
“crecimiento creciente”. Eventualmente
ocurre una limitación en la tasa de
crecimiento y esta decrece,
muchas veces el factor limitante es la
concentración de nutrientes, pero en otros
es el descenso de oxígeno.
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